
Deslicemos en la crema sedosa de sus alas heladas,
Flotemos en el vapor de su tormentoso llanto de ayer,
Escuchemos la balada del viento entibiado por la mañana,
Se ha lavado el cielo y barrido la tierra para nosotros.
Todo parece nuevo aun que es el mismo todo de ayer,
El mismo todo que obscureció cuando nos perdíamos
Ese que no temíamos, que no tememos cuando es nuestro
Que ahora nos abraza en un consuelo de infinito equilibrio.
Deslicemos, trascurramos,
Descubrámoslo una vez más
Para perdidos perderlo de nuevo
Y renacidos nuevos recobrarlo:
De la seda de las sabanas blancas,
De un platinado sueño en éxtasis,
De la belleza de un cuerpo desnudo,
De este sol opacado por una mañana como Ella.