
No me queda más que juntar mis palmas, asentar la cabeza
Y agradecer sometido aun dios obviamente más fuerte
Que tu y yo, que el tiempo, que el destino y los sueños,
Que el amor, que nuestro ego y aquellos trastornos enfermos,
Que diga y justifique cuanto quiera, no podré negar, es lo que es