
Desde el siglo XIV o XV se representaba a Santa Cecilia en la pintura y las artes con un instrumento musical, acercándola así más a la música.
Aun que en realidad lo que hizo fue cantar al ser torturada junto con otros entre ellos su prometido Valerius para que abjurara de su fe cristiana.
Cuando en 1585 se fundó la Academia de la Música en Roma, Santa Cecilia fue declarada patrona de esa institución. Así, su veneración como patrona de la música se volvió universal.
Tal ves desde hay los dichos por vejantes perjudiciales (agentes judiciales) “vamos hacerlos canta”.