
El atardecer es uno de los más despiadados verdugos, descuartiza lentamente,
La noche llega en un ardor que estalla en inquietud interminable y dolorosa
Mi inconciencia llega sigilosa en una sincopa involuntaria y me nockea,
El alba amenaza tediosa y cruel me despierta con una maldición renovada en el costado.