
Histriónica realidad.
A veces sucede que en nuestro transitar por la vía rápida de la vida dejemos atrás sin darnos cuenta hermosos paisajes y pasaje en pos de llagar aun lugar o destino elegido previamente que finalmente resulta no ser ni la mitad de hermosos de lo que eran aquellas vistas que nos mostraban en aquel tríptico de nuestras propias mentiras.
En fin finalmente terminamos allí enterrados en nuestro propio jardín llenos de pasto crecido y a los pies de un hermosos árbol niño y uno se pregunta entonces como es que llegue aquí solo sin cruz, sin nada con la esperanza de ser fruto de este árbol que aun lleva rama por tronco.
Tal vez no te diste cuenta de que la verdad era tan simple y no la reconociste y que como dicen “una mentira dicha mil veces termina por ser una verdad”, por ahora la única que reconoces es aquí donde te llevaron aquellas mentiras y no solo las propias si no la de toda una compañía.
Y tal vez te repetiste tantas veces la misma falacia hasta que terminaste por creerla y como dice eres un patrañero que no esta muerto y estas mas vivo que nunca, si es así te reconforta pensar que es así para entonces inflamar tu ego y saberte un excelente actor merecedor aun premio universal por la excelente interpretación de ti mismo y que es hora de salir de tu papel para reclamar tu merecido reconocimiento.
Bien entonces es el momento de vestir de esmoquin y viajar en limusina, caminar por la alfombra roja teñida por las sangre de los otros siendo iluminado por el flash de dios en una lluvia de festón dorado hasta subir al estrado recibir el premio y todos los actores juntos en un agradecimiento mutuo nos besemos y abrasemos entonces hay podrás sentirla una vez mas para oler su perfume dulce de brisa fresca que siempre conservo hasta la ultimo capitulo de esta novela llevada a escena.
Tal vez entre copas de champagne pedirás al director/productor que si es posible te de otro papel junto a ella, por que a fin de cuentas ella es toda una diva.